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#Microcuento «Día de brisca»

#Microcuento «Día de brisca»

Salía de la habitación cada dos minutos. No parecía hacer nada en particular, quizá buscaba algo, o esperaba impaciente la llegada de una visita, puede que tan solo estuviese nerviosa, pero lo cierto es que llevaba horas entrando y saliendo de la habitación.

Miraba por la ventana, abría cajones, escuchaba los mensajes del contestador, rebuscaba en la nevera… ningún indicio de sus intenciones.

Solo se escuchaba la puerta abrirse y cerrarse, el resto de la casa parecía mantener un expectante silencio. Incluso el canario en su pequeña jaula mostraba una actitud extrañamente sigilosa.

La mujer, de unos 60 años de edad y con un aspecto algo descuidado, andaba por los pasillos sumida en sus pensamientos. Era martes, el día de la brisca en la cafetería de Marga, no obstante, ella aun no había salido de casa. Se dedicaba a ir de un sitio para otro, como si fuese a encontrar algo en cualquier momento. Finalmente, se sentó en la silla de mimbre junto a la mesa del salón, apoyó los codos sobre ella y reclinó la cabeza en sus manos. Mantuvo esta postura largo rato, pensativa. Parecía intentar descifrar el enigma mejor guardado de todos los tiempos. Se la veía frustrada.

Más tarde supe que era lo que rondaba por la cabeza de aquella señora.

No lograba recordar su nombre.

Que ni los hombres son de piedra, ni las mujeres somos de cristal.

Que ni los hombres son de piedra, ni las mujeres somos de cristal.

Basta ya de cuentos chinos. Los chicos, los niños, los hombres: son buenos, pacientes, cariñosos y sensibles. No son ese tío rudo apático que les hizo creer Hollywood, ni el machito alfa que muchos esperan que sea, y por desgracia el que muchos intentan aparentar. Los hombres son amables y buenos, inteligentes, bondadosos, con una sensibilidad tremenda. Lo sé, porque he sido uno de ellos. Yo, aún siendo mujer, he estado entre sus filas, he reído con sus bromas que también eran mías, he escuchado sus sentimientos, que los tienen, les he visto llorar. No como novia, o como amiga, no, como una de ellos. Yo he jugado en su liga, he sido uno más, un colega, un amigo, un compañero y los conozco de cerca. Te aseguro que no son eso que creen que deben aparentar, aunque la sociedad les empuja a hacerlo. Yo tengo un hermano con un corazón que no le cabe en el pecho, mi mejor amigo y confidente es un tío al que le enseñaron que los hombres no lloran, que llorar es de niñas y ser una niña está mal. Y mi padre se emociona hasta con una canción bonita, aunque intente disimularlo.
No son de piedra. Si los miras de cerca verás un universo infinito. Basta ya de generalizar estereotipos anticuados.

Y las mujeres, perdona que te diga, no somos de cristal. No nos vamos a romper por un comentario rudo. Al contrario, no he visto nada más fuerte y resistente que el ánimo inquebrantable de una chica, de una niña, de una mujer. Yo he visto mujeres levantar un imperio. Yo he visto chicas crear auténticas obras de arte con sus manos. Levantarse de las cenizas, luchar contra dragones y mazmorras. Esta sociedad nos señala y nos aparta, y aquí estamos. Fuertes, unidas, guerreras. Las mujeres no somos lloricas, ni flojas. Expresamos nuestros sentimientos, lo cual veo una virtud saludable de la que tomar ejemplo. Hemos superado todas las adversidades de la historia. Somos vida y amor, pero somos mucho más que eso. Somos fuerza, coraje y valentía. A las mujeres nos sale una fuerza inmesurable de las entrañas, no necesitamos ayuda para abrir una puerta, o para pilotar un avión. Mide tu amabilidad con el mismo rasero para hombres y mujeres y jamás será una ofensa.
Las mujeres no somos de cristal, olvídalo.
No somos el enemigo que los medios te quieren hacer creer. No debes luchar contra una amiga ni contra el género femenino. No somos tu madre ni tu hija. Somos la compañera con la que vas a luchar hasta que no quede aliento.
Somos hombres y mujeres que deben salir del estereotipo asignado, alzar la cabeza, mirarse a los ojos y luchar por la igualdad. Porque unidos/as, sin miedo, conseguiremos la armonía que todos/as anhelamos.

La guerra entre hombres y mujeres es un invento. Luchemos, pero luchemos unidos/as por la igualdad.

La sociedad contra los monstruos

La sociedad contra los monstruos

Hoy es un día para quedarse sin palabras, como tantos otros días, como por tantas otras mujeres. Pero precisamente por eso debemos buscar las palabras, no callar, no dejar de expresar nuestra repulsa, nuestra rabia, nuestra fuerza. ¿Dónde se esconden los monstruos? Viven entre nosotras. Seguramente se disfrazan de personas normales… Esto no es una lucha de hombres contra mujeres, ni de mujeres contra hombres. Esto es una lucha de la sociedad contra los monstruos. Existen, están entre nosotras/os… No sé cuál es la solución, pero esto parece una epidemia. Si no unimos nuestras fuerzas seguirán atacando. No toleremos ningún machismo, ni directo, ni indirecto, ni en forma de chiste… El machismo alimenta los monstruos, es su combustible. Hacer un comentario machista no te convierte en asesino, pero sí que sirve para encubrirlos, para justificarlos. Necesitamos que la justicia nos ampare; persiga y condene a los monstruos. Y para ello debemos gritar muy fuerte, TODAS Y TODOS. Porque la lucha es de la sociedad contra los monstruos. 

Persiguiendo el pasado – Mi primera novela

Persiguiendo el pasado – Mi primera novela

¿En qué se convierten los sueños cuando se vuelven realidad? Tengo mi primera novela entre las manos, y no sabría explicar la sensación. No quiero compararlo con un hijo/a, pero en cierto modo lo es. He gestado cada palabra con mimo y esmero, he vivido con cada personaje, respirado sus penas y alegrías… Empezó como un reto, pues aunque llevo escribiendo desde que fui capaz de sostener un lápiz, jamás había sobrepasado las 10 páginas… 150 era mi objetivo, todo un salto al vacío… Cuando pasé de la página 11 ya sentía cosquillas… Cuando llegué a 100 no me lo creía ni yo, y pronto superé la barrera de las 150 páginas… Fue en todo momento un viaje, una aventura, un amor… Estaba deseando llegar a casa y ponerme frente al ordenador, pensaba en lo que pensarían mis personajes, tomaba notas a todas horas para no olvidar las ideas.
Terminar la novela fue el colofón, cerrar el círculo, ponerle el broche… Mi mente bullía de emoción, cada día repasaba mentalmente una y otra vez la historia, para no dejar flecos, para encajar cada detalle.
Os contaría mil anécdotas de esta aventura, pues cada capítulo tiene guiños hacia mi vida, hacia el día a día que me rodeaba… Pero os lo iré contando poco a poco, por el momento os invito a leer este pedacito de mi.
Ya se puede encargar en las librerías, y te invito a venir a alguna de las presentaciones, y así comentarlo en persona.
Ya tenemos fechas: Jueves 13 Benidorm, Jueves 20 Valencia. ¿Quieres saber más? Guarda esas fechas y prontito te cuento más 😊
Esta aventura acaba de comenzar, y ahora queda lo mejor, compartirla con vosotros/as…💕 _

Desconecta para conectar

Desconecta para conectar

Y por un instante, se detuvo.

Tomó aire.

Y recordó

que una vez fue niño/a.

Que descubrió montañas.

Que se bañó en el mar,

saltando las olas.

Que la luna le vio jugar.

Que el sol doró su piel.

Y que no necesitaba wifi

para todas las cosas importantes de la vida,

como para los abrazos,

como para sonreír.