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Late cada segundo.

Late cada segundo.

Que las manecillas del reloj marquen el flujo de tus impulsos. Implacables, imparables, pues nada frena al tiempo, y nada debe frenarte.

Sigue latiendo, soñando y persiguiendo con esfuerzo tus deseos. Deléitate en cada movimiento. Siente con fuerza, pues el tiempo no regresa. Disfruta del camino hacia la meta, cuando llegues mirarás atrás y añorarás lo que hoy proyectas.

Asume los riesgos con pasión. Sigue tus instintos con tesón. Si eres fiel a ti misma/o, el tiempo te dará la razón.

Mientras tanto late. Pon sentimiento en cada palabra, en cada mirada. Pues lo que ofreces recibes de una u otra forma.

Llena tu tiempo de sonrisas y regala buenas intenciones incluso a quien no conoces. Cada segundo es una nueva oportunidad, comparte lo mejor de ti en cada momento. Esto te hará crecer por dentro, y la felicidad te invadirá sin mesura.

Agradece cada minuto y sonríe a la vida. Late con pasión tus días.

Sociedad sin reflejo

Sociedad sin reflejo

Este es el reflejo de la sociedad en la que nos quieren hacer vivir. Vacío. Alguien se esfuerza mucho porque seamos solo números, peones de un juego que no entendemos, marionetas invisibles que corren hacia la muerte, productos que más tarde auto-consumimos. Lo primordial para salir de la rueda, es saber que existe. No vivas adormecido/a por los medios, no te dejes intoxicar por la opinión pública, construye una propia, vive tu propia vida. Sal de la partida, no cumplas con lo establecido, no sigas el camino que otros marcaron para ti, busca el que te haga feliz. No seas una persona sin rostro, se plenamente tú. 


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Partitura del amor

Partitura del amor

Dicen que en el amor, somos como una partitura musical. Cuando somos jóvenes el pentagrama está en blanco y cuando nos enamoramos, es muy sencillo crear hermosas partituras a besos.

Pero a lo largo de la vida, la partitura se va llenando de símbolos y notas, borrones y rectificaciones, de las que aprendemos, pero dejan huella. Despedidas, besos robados, lunas salvajes, celos, traición y caricias anheladas…

Llega un momento, en el que nuestro propio pentagrama está tan sobrecargado que es difícil sentarse a componer con la persona amada. Al combinar las experiencias vividas pueden surgir notas desafinadas y estridentes, y es que por mucho que amemos a la otra persona, todos/as llevamos muchas melodías a las espaldas.

Pero existe una esperanza. Una posibilidad remota

pero no imposible.

Y es que al mirar a sus ojos comprendas que merece la pena empezar una nueva página, rompas las viejas partituras y te atrevas a soñar nuevas melodías. Que abras tu corazón y compongas sin miedo, con amor y valentía.

Rompe la estructura y pinta notas musicales en las nubes, en la arena… Mira en lo más profundo de sus ojos e invítale a bailar bajo la luna. Abraza la eterna sinfonía de fluir al compás de la vida.


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